Al llegar a las callejuelas estrechas cercanas a la Casa de Anchieta, una brisa suave acompaña a la chispa, que parece buscar figuras queridas. En la penumbra se intuyen presencias: el Padre Anchieta, caminando hacia su destino en Brasil; Amaro Pargo, vigilante desde las sombras de sus propias historias; y la Siervita, serena, extendiendo un gesto de compasión. Todos ellos, en silencio, observan cómo la chispa ilumina el lugar donde dejaron huella. En esa mezcla de luz y memoria, La Laguna vuelve a contar sus historias sin pronunciar una sola palabra.
CAPÍTULO 3 – Las sombras de los personajes ilustres




1 comentario. Dejar nuevo
Que guay ☺️