Cuando la chispa desciende hacia la Plaza del Adelantado, el aire cambia. Las fachadas nobles, los conventos centenarios y los palacios de piedra parecen despertar bajo su brillo, orgullosos de ser parte de una ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad. Cada luz que se enciende allí ilumina no solo la navidad, sino siglos de encuentros, leyendas y caminantes que hicieron de La Laguna un faro cultural en el Atlántico. La chispa avanza despacio, como si escuchara el eco de las antiguas tertulias, los corredores y los viajeros que cruzaban el océano.
CAPÍTULO 2 – El eco de la Ciudad Patrimonio




2 comentarios. Dejar nuevo
Esta bien, lo recomiendo
Nos encantó toda la historia